Contribución Amorosa

¡Gracias por ser parte de la comunidad CASA DIAMANTE!

Aquí puedes hacer una APORTACIÓN VOLUNTARIA. De esta manera contribuyes a que esta Comunidad de Crecimiento Espiritual se mantenga, siga creciendo y compartiendo información, prácticas y herramientas espirituales, relevantes para el proceso de Ascensión Planetaria en el que actualmente nos encontramos.

Los Guías nos recomiendan de manera insistente caminar en comunidad, y así contenernos los unos a los otros en nuestros procesos personales que parecieran aislados, pero hacen parte de la CO-CREACIÓN de la NUEVA HUMANIDAD.


ABUNDANCIA, PROSPERIDAD Y SOLVENCIA

La Tierra está constantemente transformando semillas en árboles que florecen, que dan frutos para alimentar a los seres que la habitan y que tienen en su interior muchas semillas más, cada una con igual potencial de crecer y dar frutos.

Todos los reinos que visitan la Tierra: minerales, plantas, animales y humanos, somos, por el sólo hecho de habitarla, ABUNDANTES. Ese es nuestro estado natural. Cada Ser Humano, ES y tiene en sus DONES Y TALENTOS semillas en potencia con la capacidad de multiplicarse para ser PRÓSPERO. Y, la cantidad de frutos que se recogen en la cosecha y se comparten con otros seres, representa su SOLVENCIA.

Todos los seres humanos estamos llamados a recordar esta verdad y a vivir en coherencia con nuestra naturaleza abundante, sintiéndonos plenos desarrollando nuestros dones y talentos; todos los demás reinos sobre la Tierra viven de esta manera. El sistema socio-económico y educativo como hoy lo conocemos se ha convertido en un distractor haciéndonos creer que debemos hacer grandes esfuerzos para ser lo que que ya somos, para obtener lo que por derecho nos corresponde, forzándonos a realizar actividades que no están acordes con nuestros capacidades innatas y haciéndonos caer en la ilusión de la carencia. El dinero es un símbolo creado por los humanos como herramienta de intercambio, sin embargo no es el único, y a pesar de que se ha usado como un un medidor de riqueza o de pobreza, no es un indicador de abundancia, la cual se da por sentada, sino más bien de la generosidad y la capacidad que una persona tiene para compartir y poner al servicio de los demás su sabiduría y así poderla multiplicar y generar frutos.

En la medida en que vayamos recordando esta verdad, ya no tendremos miedo de quedarnos sin semillas o sin frutos, por el contrario, buscaremos la manera de sembrar esas semillas y de compartir nuestros frutos, porque es la única manera que nos garantiza una existencia coherente y armónica.

Si además de Próspero y Abundante te reconoces como un ser SOLVENTE dispuesto a hacer donaciones económicas con el fin de que otras personas puedan acceder a un acompañamiento de nuestra parte para su crecimiento espiritual, de antemano honramos tu capacidad creativa y agradecemos tu generosidad la cual será multiplicada por Ley Universal.